Daño colateral

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Entró al lugar sin que nadie notase su presencia, ni siquiera tuvo que empujar la puerta, una mujer la abrió y sin reparar en él, pasó de largo, indiferente. Miró con toda calma, era un lugar muy concurrido, niños, mujeres y hombres. Algunos en silencio, algunos riendo, disfrutando el momento. Echó un vistazo rápido a la zona infantil, se encontraba pletórica de niños que corrían, gritaban, subían, bajaban y perforaban el silencio con sonoras carcajadas de inocencia. Los niños le disgustaban en demasía. A los adultos les guardaba un odio atávico, tan perdido en el tiempo como el mismo origen de la especie.

Llenó sus pulmones de aire y miró el mostrador. Al tiempo que tomaba vuelo para subir de un salto, se decía a sí mismo: «¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Ese es el jodido dilema».

— ¡Atención! ¡Será mejor que dejen de hacer lo que están haciendo, o me los cargo a todos!

Los empleados del mostrador miraban al sujeto, boquiabiertos. Algunos niños corrieron llorando a refugiarse con los mayores, una pareja de adolescentes sonreía con esa sonrisa estúpida de cuando no se entiende lo que está pasando. Se hizo silencio, por un lapso, el tiempo detuvo su marcha.

—No hagan cosas de las que se puedan arrepentir. Estoy aquí para ser escuchado, así que más vale que me dediquen un poco de su tiempo o haré volar todo este maldito lugar —levantó sus extremidades para mostrar las cargas explosivas aseguradas con cinta adhesiva a sus dos flancos. Se escucharon suspiros contenidos y expresiones de asombro matizadas de terror—. Al primer intento, de querer detenerme o salir por esta puerta, detonaré los explosivos; si algo no me parece, detonaré los explosivos. Así que guarden sus pretensiones estúpidas de heroísmo, que nada valdrán cuando recojan sus pedazos en recipientes de plástico. —Tragó saliva, pero no estaba nervioso. Sus ojos expresaban calma y decisión, eso era lo que atemorizaba más. Continuó con su monólogo, mientras su muda audiencia no terminaba de comprender lo inverosímil de la situación —: Mientras siga este crimen en contra de nosotros, habrá más como yo que tomen acciones para mostrar el  repudio contra todo lo que nos hacen. Fingen no saber qué es lo que pasa. Intentan ignorar lo que es evidente: nos mutilan, experimentan con nosotros, todo para alcanzar sus objetivos mercantiles. Somos sacrificados alrededor del mundo sin ningún viso de conciencia, sin remordimientos, sin escrúpulos. Los valores se ven acallados por las fajillas de billetes que perciben. Ese maldito precio por vendernos, por hacer de nosotros unas de las peores víctimas de la puta globalización—. Uno de los empleados hizo un movimiento para alcanzar el teléfono en la pared y lo único que obtuvo fue una certera patada que le reventó el pómulo de donde empezó a brotar un chorro irregular de sangre. Se escucharon gritos contenidos de asombro y miedo. Ya nadie reía, se habían dado cuenta que la situación era lo suficientemente seria como para morir ahí.

— ¡Pendejos! Otra más y volamos juntos al infierno.

Alguien en la cocina había llamado a la policía desde un móvil, explicando la inaudita situación de rehenes, e inmediatamente se deshizo del teléfono arrojándolo a uno de los contenedores de basura. La operadora dudó por un momento. No sabía exactamente a que agrupación policiaca mandar o si era prudente notificar al ejército. Llamó por radio al Escuadrón Especial de Reacción, temiendo que con tantas iniciativas de reforma de ley, hubiese desaparecido. El escuadrón se dirigió presto al lugar, después de todo por una vez en mucho tiempo, tendrían un poco de acción.

En el local, la temperatura estaba al máximo, la tensión justificaba el aumento de grados en el lugar, también las freidoras funcionando en la cocina.

—La historia de mi pueblo no ha sido fácil. Siempre se ha escrito con capítulos de muertes masivas, asesinatos impunes y toda clase de pisoteos a nuestros derechos, incluso han atentado en contra de los no nacidos. Por eso hoy estoy aquí, para redimir a todos los inocentes que han dado su vida a cambio de que ustedes, malditos capitalistas, se lleven un alimento a la boca… Cómo los odio, a todos, ¡Los odio!

Los vehículos de la fuerza policial llegaban al lugar. Tomando posiciones y cubriendo estratégicamente el perímetro. El sujeto en el mostrador sabía que había llegado el momento de ofrecer su vida para dar una lección ejemplar. Se sacrificaría en nombre de todos los que morían a diario en cada rincón del planeta. Bastaba con cerrar los ojos y oprimir el dispositivo para volar a otro cielo. Así lo hizo. Cerró los ojos y justo cuando iba a oprimir el botón, sintió un fuerte impacto en el pecho que lo hizo volar, pero solo para estrellarse con el anaquel que estaba a su espalda.

— ¡El sujeto ha caído, repito, el sujeto ha caído! —anunciaba por el radio el francotirador. Al momento de ingresar al local, todavía las blancas plumas se agitaban en el aire caliente del restaurante de comida rápida.

—Confirmado, el pollo está muerto. La amenaza está neutralizada, llamen a los de antibombas. Confirmo, el pollo está muerto, no hay daño colateral, repito, no hay daño colateral —decía el elemento de avanzada, sin embargo después de echar un vistazo al ambiente obesogénico del lugar y mirar a una familia entera con los estragos del sobrepeso, dudó y pensó si había sido del todo sincero y objetivo con su reporte.

Donde tú

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En un cuadro que desborda pinceladas

estás justo ahí, en medio, impasible

brillando entre colores

destacando entre mil flores

Busco una palabra entre imágenes

buscaría tu nombre, pero no lo llevo en la mente

va conmigo en los labios a punto de beso

Las palabras se amontonan ansiosas

todas quieren acariciar tu nombre

y que en el camino poses tus ojos en ellas

provocando que se sonrojen

Es la belleza de tu alma perfecta

que no sabe de tiempo y horarios

e impide saber cuándo el día empieza

o hasta cuándo se muere la noche

El pensamiento va donde tú

gira alrededor de tu magia

a miles de kilómetros de distancia

aún cuando no te das cuenta

está junto a ti y te abraza

La risa rompe el momento

pronosticando buenas mañanas

y hacen del día una eterna espera

mientras llega la noche para llegar…

donde tú

Revista Salto al reverso #5

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Carlos Quijano:

Es un orgullo compartir este ansiado número 5. Una revista enorme en contenido y calidad. Felicitaciones a todos los que la hacen posible.

Originalmente publicado en SALTO AL REVERSO:

Ya está publicada la quinta edición de la revista Salto al reverso (diciembre-febrero).

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AÑO 0, NÚMERO 5
diciembre 2014-febrero 2015

‘La noche’

issuu

Pueden ver este y los anteriores números en la sección Revista.

Y en nuestra página en Issuu: issuu.com/saltoalreverso

Por favor, ayuden a promocionar la revista en sus blogs y en las redes sociales.

Muchas gracias a todos los que participaron en esta edición, en especial al equipo de colaboradores que hacen posible seguir adelante con este proyecto:

AÑO 0, NÚMERO 5
diciembre 2014-febrero 2015
DIRECCIÓN EDITORIAL
Carla Paola Reyes
DISEÑO Y ARTE
Fiesky Rivas
COEDICIÓN
Carlos Quijano
Esteban Mejías
CORRECCIÓN DE ESTILO
Edwin Colón Pagán
REDES SOCIALES
Roberto Cabral Castañeda
AUTORES
Alonso Calvo
Carlos Quijano
Carmin Alizarina
Crissanta
E. J. Castroviejo
edwincolonpagan
Elvira Martos
Josep García
Julia Santibáñez E.
Julie Sopetrán
LordConrad
Monogramo
Omar Rodríguez
Pussylanime
Rafael Velazquez Leon
Roberto Cabral
Ronneto
Santiago Aguaded Landero
Silvina Patano

Ver original 52 palabras más

Nombres

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Originalmente publicado en Arte y denuncia:

¿Qué ha sido de ellos?
Se preguntan todos

Alguien arriba
pronuncia una promesa dudosa

Nombres susurrados en plegarias
ausencias que rebasan la calma

Divagan por horas
discursos paliativos

Arrastrando pesares
huyendo del olvido

¿En dónde están?
Duda tan común

Todo se pierde
en contenciosos espirales

Nombres pronunciados sin emoción
estadísticas de tiempos difíciles

¿Quiénes lloran?
Los que extrañan sus pasos
¿Quiénes sufren?
Los que saben sus nombres
¿Quiénes son?
Sus hijos
Sus hermanos
No solo son nombres
No solo humanos

Somos un grito
alguien tendrá que escucharnos

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